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Impuestos y presupuestos

Uno de los principales problemas que afrontamos en los gastos públicos es la desgraciada tendencia a pasar los déficits públicos a la siguiente legislatura. Muchos políticos actuan movidos por "ejercicios" económicos de cuatro años, en los que esperan obtener en muchas ocasiones la máxima rentabilidad en votos incrementando el gasto público en el presente, sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo de sus gastos y deudas.
Desgraciadamente los mecanismos legales existentes para controlar que los presupuestos públicos no superen los ingresos se basan en proyecciones sobre los que se pretende ingresar en el año entrante. Basta con manipular la previsión de ingresos para incrementar las previsiones de gasto público por encima de lo debido.
Además en la mayoría de las situaciones el ciudadano de a pie no tiene posibilidades de conocer las consecuencias futuras sobre su economía, en forma de impuestos, de las decisiones presupuestarias que se están tomando constantemente. También deberíamos tener en cuenta las reflexiones de Buchanan sobre la moralidad de que gente que no ha votado una determinada política económica tenga que pagar las deudas derivadas de la misma en el futuro.

La solución podría consistir en que los gastos públicos se ajustaran a los ingresos obtenidos el año anterior más la cantidad remanente en caja (o en su caso menos la deuda). Con esto se conseguiría que las consecuencias de los gastos públicos fueran patentes con anterioridad del gasto realizado, dando al ciudadano una herramienta más para decidir sobre la conveniencia y cuantía de el gasto público.

Estas condiciones sólo podrían modificarse en casos excepcionales (catástrofes imprevisibles, etc) con autorización de una mayoría cualificada (de 80% por ejemplo) de los votos de los escaños de las cámaras pertinentes, previa declaración de zona catastrófica de los municipios o regiones afectadas.

Y para la implantación del sistema quizás sería necesario durante algún tiempo contabilizar sólo una parte de la deuda como sustrayendo de los ingresos obtenidos el año anterior, incrementando anualmente el porcentaje de la misma a considerar.

Esta ha de entenderse como una crítica a la política actual en los presupuestos de los gobiernos locales y nacionales, no una medida para su aplicación inmediata. Como decía Hayek, las ideas resultan más claras cuando se expresan en propuestas concretas, no es otra mi intención.
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